Historias de piedras y otros relatos anexos (IV). Cabo de Gata-Níjar

georuta y visionado de estrellas

La espectacular geología del geoparque viene marcada por dos grandes unidades muy diferentes entre sí: la sierra de Cabo de Gata, de origen volcánico y metamórfico, y sus depósitos sedimentarios, representados por arrecifes coralinos fósiles y los depósitos de la bahía de Almería.

La sierra de Cabo de Gata forma parte del conocido como complejo volcánico de Cabo de Gata, un macizo de roca arrancada al mar de Alborán de la enorme extensión volcánica que se oculta bajo sus aguas. El macizo configura los paisajes más icónicos del geoparque como las playas de Mónsul, Los Frailes o la de los Muertos. Estas rocas, fruto del estiramiento tras la colisión entre África y Europa, tienen una edad de entre 14 y 7 millones de años, y son el testigo vivo del convulso pasado del Mediterráneo. La otra parte de la sierra de Cabo de Gata la configura la sierra de Cabrera y sus afloramientos metamórficos procedentes del levantamiento de las cordilleras Béticas, que solo pueden observarse en la zona norte del geoparque.

El geoparque forma parte de una de las áreas protegidas más importantes de Andalucía, y cuenta con una superficie de 352 km² terrestres y 120,12 km² de área marina protegida (área total protegida: 49.152 ha). Dentro del territorio están incluidos tres municipios y 27 asentamientos. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar pertenece a la Red Europea y Global de Geoparques desde el año 2006.

Desde los primeros episodios volcánicos hasta el último, el mar invadió los relieves surgidos del interior de la tierra generando un extenso archipiélago. En las cuencas marinas situadas entre los relieves marinos se produjeron depósitos sedimentarios (concretamente cinco) desde el Tortoniense inferior al Plioceno. Esas cuencas dejaron atrás todo un catálogo de carbonatos bioclásticos, arrecifes, bohermos, diatomitas, brechas y muchos más. En estas cuencas se pueden encontrar evidencias de eventos tan importantes como la crisis de salinidad del Mediterráneo, cuando este mar se secó, casi por completo, hace unos 6  millones de años, aproximadamente, durante el  Messiniense, como consecuencia de la desconexión marina con el océano Atlántico.

Las Salinas de Cabo de Gata

Las salinas de cabo de Gata

Durante el Messiniense, la temperatura del agua permitió la formación de arrecifes de coral. Estos arrecifes se desarrollaron encima de los relieves volcánicos sobresalientes. Los mejores ejemplos de esta curiosa formación los encontramos en La Molata, Mesa Roldán y el cerro de los Lobos.

Mientras tanto, en la bahía de Almería, hace unos 5 millones de años, el mar ocupaba todas las áreas bajas, desde la sierra de Alhamilla al valle del Andarax y el campo de Níjar, de modo que las únicas tierras emergidas que se podían encontrar correspondían a la sierra de Cabo de Gata y la serrata de Níjar. Más adelante, y debido a los sucesivos cambios climáticos, el nivel del mar fue ascendiendo y descendiendo con variaciones de hasta 130 metros. Estas variaciones quedaron grabadas en un registro privilegiado donde se pueden encontrar todos los ambientes sedimentarios distintivos desde continentales (abanicos aluviales, sistemas durares…) a litorales y transicionales (deltas submarinos en ramblas, playas, lagoons, etc.). Todos  estos depósitos conforman la otra cara del geoparque, que nos cuenta la historia reciente de la costa mediterránea.

Un valioso ecosistema 

Los paisajes áridos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar esconden una enorme riqueza botánica y faunística. Es precisamente ahí, en las adaptaciones a un clima adverso mediante estrategias para sobrevivir a condiciones extremas: raíces interminables, semillas latentes, supervivencia al agua salada, aprovechamiento del rocío de la mañana…, donde nace su singularidad.

Los Frailes desde La Isleta del Moro

Los Frailes desde la isleta del Moro

El origen volcánico y el clima subdesértico imperante  en el parque natural han caracterizado el desarrollo y la historia de sus habitantes. Además de su declaración como Geoparque Mundial de la Unesco, el parque, que forma parte de la Red Natura 2000, ostenta otras figuras de protección como Reserva de la Biosfera, Zona de Especial Protección para las Aves o Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo. Asimismo, alberga las Salinas de Cabo de Gata, un espacio incluido en la lista Ramsar.

Ecosistemas como el azufaifar, los espartales, los tomillares y pastizales, los palmitares y cornicales, además de la vegetación que puebla los acantilados y dunas, conforman el paisaje botánico del parque junto a los cultivos tradicionales como el sisal, las chumberas y las pequeñas huertas. En estos espacios vive una interesantísima avifauna, formada por especies esteparias, limícolas y rapaces (camachuelos trompetero, alcaravanes, alondras ricotí, sisones, avocetas, cigüeñas, gaviotas, ánades, flamencos, águilas perdicera y búhos reales); mamíferos y reptiles.

Por otra parte, en sus fondos marinos conviven en perfecta armonía extensas praderas de Posidonia oceánica y una gran diversidad de fauna favorecida por la convergencia de las aguas mediterráneas y oceánicas.


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