Historias de piedras y otros relatos anexos (III). Sierra Norte de Sevilla

Tronco fósil El Berrocal

Tronco fósil El Berrocal. En la cuenca del Viar se localizan varios puntos con restos fósiles de flora del Carbonífero superior-Pérmico, consistentes tanto en hojas como trozos de troncos.

Continuamos nuestro camino entre las piedras, y lo hacemos en la Sierra Norte de Sevilla. Te proponemos hacer un viaje en el tiempo. Para ello repasaremos, brevemente, cómo se formó Sierra Morena e identificaremos las distintas áreas en las que se puede dividir este rincón sevillano de la cordillera en función de la edad de las piedras.

Pero antes de nada, debemos recalibrar nuestra concepción del tiempo; algo esencial, si tenemos en cuenta que al hablar de la vida de la Tierra nos remontamos a su origen, hace unos 4.600 millones de años. Así que no debemos olvidar que contamos en millones a la hora de medir el paso de los años.

mapa geologia parque

Mapa geológico Parque Natural Sierra Norte de Sevilla

Bien, hecha esta aclaración, situémonos. Recordemos que Sierra Morena se localiza en el borde meridional del Macizo Ibérico o Hespérico, que es casi toda la mitad occidental de la península, ocupando la llamada Zona de Ossa-Morena y parte de la Zona Surportuguesa. El Geoparque Sierra Norte de Sevilla, en concreto, se encuentra, casi en su totalidad, dentro de Ossa-Morena, tan solo la esquina más occidental, es decir, el área al sur de Almadén de la Plata, está en la Surportuguesa.

Una vez que ya sabemos el dónde, lo siguiente es hablar del cuándo y cómo se levantaron estos montes. En este sentido, el origen de la serranía hay que buscarlo en el plegamiento (la ya comentada orogenia Varisca o Herciana) que se produjo hace unos 350 millones de años (millón arriba, millón abajo) por la colisión entre las placas de Laurussia, al norte, y Gondwana, al sur, cuando se estaba formando el famosísimo supercontinente Pangea.

Lo que ocurrió fue que se produjo un choque que aplastó y levantó la corteza oceánica que separaba ambos bloques. Luego hubo un cambio de dirección que hizo que las placas se deslizasen lateralmente, de forma horizontal, y se fragmentasen, dando lugar a la actual configuración geológica noroeste-sureste. Posteriormente, pero esto fue un tiempito más tarde, la Orogenia Alpina volvió a afectar a la cordillera rejuveneciendo un relieve que ya había sido erosionado. Y así nació Sierra Morena.

Por otro lado, también es muy interesante, y viene a colación de lo que hemos comentado, el tema de la antigüedad de las piedras. Es emocionante pensar, por ejemplo, que cuando paseamos por zonas como la mina de San Luis, una explotación de plomo, zinc y plata en la carretera que va de El Real de la Jara a Cazalla de la Sierra, lo hacemos por uno de los lugares más arcaicos que existen en Andalucía. Y es que, en un sitio como este, caminamos entre pizarras y areniscas precámbricas de la denominada Serie Negra, unas rocas que se originaron en el Proterozoico superior, un periodo que nos lleva, nada más y nada menos, que a la aparición de los animales multicelulares como las esponjas.

Estomatolitos de las Capas de Campoallá. Cerro del Hierro

Estomatolitos de las Capas de Campoallá. Cerro del Hierro.

Empezaremos diciendo que la cronología de las rocas de Sierra Norte va desde el Precámbrico, para las más antiguas, al Neógeno, las más “jovencitas”. Hablamos de una amplia horquilla temporal que sitúa su límite inferior allá por los 2.500 millones de años y el superior que se coloca en torno a los 2 millones, aproximadamente.

La gran mayoría de las rocas del geoparque muestran una intensa deformación. De hecho los materiales más antiguos, anteriores al Paleozoico, están especialmente deformados pues han sufrido los efectos de dos orogenias, la Cadomiense que tuvo lugar al final del Precámbrico y la Varisca, al final del Paleozoico.

Las primeras, las precámbricas, las encontramos al norte de Guadalcanal; al oeste del embalse de El Pintado; en la zona más oriental, al este de San Nicolás del Puerto y pegados ya a Hornachuelos; y en algunos afloramientos al sur, por la sierrecilla de los Castillejos, y al norte de Real de la Jara. Estos terrenos están formados principalmente de rocas metamórficas muy antiguas. Destacan, en especial, los mármoles de la zona de Guadalcanal; las rocas metadetríticas y metavolcánicas en la área oriental del parque; y la ya comentada Serie Negra, junto a El Pintado.

 

A estas le siguen las rocas que surgieron en el Cámbrico, que son las que ocupan la mayor parte del territorio, y que pueden localizarse en cualquier parte del parque. Aquí encontramos rocas sedimentarias detríticas y carbonatos (pizarras, areniscas y calizas, en proporción variable según la zona) en las que se revelan evidencias de un pasado medio marino, como se pueden apreciar en el Cerro del Hierro. No podemos pasar por alto que en esta etapa es cuando se produce una explosión de la biodiversidad en la que aparecen las morfologías básicas que serán la base de los animales modernos (primeros invertebrados marinos, incluyendo los trilobites). Es posible que algún que otro vecino de la Sierra Norte de Sevilla se haya encontrado con un fósil, por ejemplo un trilobite, al pasear por los alrededores de su localidad y se haya preguntado qué hacía ese animal, que se supone que vivía en el mar, tan lejos del agua, pues bien esta es la respuesta.

Son varias las formaciones sedimentarias existentes de este sistema, que afloran en abundancia en la denominada Unidad de Benalija, siendo las más significativas la formación Torreárboles, las Capas de Campoallá y las Capas de Benalija, por su gran extensión superficial y por sus implicaciones paleogeográficas y geomorfológicas.

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Capas de Campoallá

Las rocas de la era Paleozoica son muy abundantes en el Geoparque Sierra Norte de Sevilla, en especial de los primeros sistemas, del Cámbrico al Devónico. Durante casi toda la era Paleozoica, la zona occidental de la Península Ibérica formaba parte de la zona marina del antiguo continente Gondwana y de las placas continentales menores en las que estaba fragmentado, y por lo tanto tuvo una sedimentación típica marina, de plataforma o de fondo oceánico, durante un largo periodo que va desde el comienzo del Cámbrico, hace 541 Ma, hasta el Carbonífero inferior, hace 320 Ma.

En las rocas del geoparque del Paleozoico se han encontrado múltiples fósiles: estromatolitos, arqueociatos, trilobites, graptolites, icnofósiles, etc. Sin embargo el yacimiento paleontológico más importante es el de las “huellas de medusas” del Cámbrico inferior, tanto por ser un registro en sedimentos terrígenos de animales de cuerpos blandos, como por el elevado número de huellas en un mismo afloramiento.

Nos situamos ahora en el Ordovícico-Silúrico, hace, más o menos, unos 500-400 millones de años. A esta época, en la que nos encontramos con los primeros peces, pertenecen una franja al este de El Pintado, la conocida como Unidad del Valle, cuyo contenido en fósiles de graptolites ha permitido su datación precisa, hasta el punto de considerarse estos afloramientos un ejemplo de referencia mundial; otra al sur de Constantina, denominada Sinclinal del Hornillo; y una al norte de Almadén de la Plata, de rocas plutónicas básicas.

En la esquina suroeste del parque, en el área correspondiente a la Zona Surportuguesa, se hallan afloramientos fechados en el Devónico y el Carbonífero Inferior (410-295 m.a.). Las rocas que aquí encontramos son pizarras y algunas cuarcitas, que nos cuentan que esta zona, en ese periodo de tiempo, era una zona marina profunda.

piedra caballera

Al sureste de Almadén de la Plata aflora un plutón granítico, conocido como “Granito del Berrocal”. Es un granito del Carbonífero superior compuesto por cuarzo, feldespato alcalino, plagioclasas, biotita y granate. Su textura es granuda con un tamaño grueso de los cristales.

Algo más modernas, con tan solo 295-250 millones de años, son las piedras del Pérmico, último periodo de la era Paleozoica. Estos terrenos están conformados, básicamente, por areniscas, lutitas y conglomerados; un tipo de roca que se relaciona con ambientes marinos. Estos últimos se caracterizan por su intensa coloración rojiza (debido al óxido de hierro) y se depositaron por la acción de ríos y aguas de escorrentía del continente más grande que jamás ha existido: Pangea. Dentro del parque los podemos ver en la cuenca del Viar y al norte de San Nicolás del Puerto y junto al embalse del Retortillo.

El último registro lítico destacado del geoparque, entendiéndolo como el más reciente, se corresponde a las arcillas y calizas oquerosas neógenas y cuaternarias. Cabe decir que estos terrenos se localizan junto al embalse del Hueznar y se corresponden con la Orogenia Alpina, lo que los diferencia del resto que se debe a la Varisca. Tras estas jovencitas los procesos geológicos han continuado generando nuevos materiales como los travertinos (roca formada por los depósitos de carbonato cálcico que crea el agua) del Rivera del Huéznar.

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Travertinos del Rivera del Huéznar

Como suponemos que ha quedado claro a lo largo de este artículo, tratando de piedras no es indiscreto preguntar por la edad, el único problema está en lo de celebrarles el cumpleaños, ya que eso de la tarta y sus correspondientes velas puede ser un poco complicado, al menos si ponemos una por año. Pero siempre podemos intentarlo.

Conceptos básicos (por aquello de los “vacíos” geológicos):
No hay que asustarse (demasiado), solo es cuestión de aprenderse unas cuantas definiciones que, además, seguro que nos suenan. ¡Desempolvemos un poco la memoria!

1.  ¿A qué nos referimos cuando hablamos de rocas? Según la RAE una roca es un “material sólido de origen natural formado por una asociación de minerales o por uno solo, que constituye una parte importante de la corteza terrestre”. Dependiendo de cómo se han originado, las rocas se clasifican en ígneas (son las que se generan por el enfriamiento y solidificación del magma -roca fundida-, por eso también se les puede llamar magmáticas), sedimentarias (se forman por la petrificación de los materiales que se acumulan sobre la superficie de la Tierra por la acción de los procesos geológicos exógenos) y metamórficas (surgen de la modificación, por presión o temperatura, de la textura y de su composición meneralógica de rocas ya existentes).

2. El último concepto por hoy es el que se refiere al tiempo (algo de lo que nos hemos ocupado en este post). En geología las medidas son demasiado grandes para poder manejarlas con facilidad, por lo que hemos tenido que dividirlo en intervalos que llamamos unidades cronoestratigráficas. A cada una de estas unidades se le ha dado un nombre (eones, eras, periodos, épocas, edades y crones) en función de su duración.

tabla tiempo geologcio

Como dato curioso, cabe señalar que, por lo general, las unidades cronoestratigráficas más modernas son de menor duración que las más antiguas.


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2 Respuestas a “Historias de piedras y otros relatos anexos (III). Sierra Norte de Sevilla

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