Una memoria de la reintroducción del quebrantahuesos

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Tras la desaparición de la población andaluza a mediados de la década de 1980, los quebrantahuesos ibéricos quedaron relegados a los Pirineos, donde han permanecido encastillados, prácticamente, hasta hoy.

En 1988, dos años después de que el último quebrantahuesos dejó de verse en la sierra de Cazorla, la Junta de Andalucía inició los primeros trabajos para evaluar la viabilidad de un futuro proyecto de reintroducción. En 1991, investigadores de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) concluyeron que el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, reunía las condiciones adecuadas para albergar hasta quince parejas reproductoras. Este primer estudio aconsejaba, además, extender la reintroducción a otras sierras.

El área de distribución histórica del quebrantahuesos comprende casi todas las montañas de Eurasia y el norte de África. En Andalucía, fue un ave muy común hasta finales del siglo XIX, especialmente en las sierras Béticas (desde Cádiz hasta Jaén y Almería), que eran las áreas donde existía un mayor número de ejemplares nidificantes.

De acuerdo con la “Guía para Reintroducciones” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), al margen de la dificultad para conseguir ejemplares que liberar y para determinar los lugares idóneos para hacerlo, en este primer estadio del proyecto andaluz, las cuestiones más problemáticas para la definitiva puesta en marcha del programa eran, básicamente, dos: saber que la condición taxonómica de las aves disponibles para la reintroducción no suponía un peligro en términos genéticos para las poblaciones naturales supervivientes y certificar que las causas que provocaron la extinción se habían reducido hasta niveles “aceptables”.

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Para dar respuesta al primer interrogante, en 1995, la Consejería de Medio Ambiente y el CSIC firmaron un convenio para aclarar la clasificación taxonómica intraespecífica de Gypaetus. Los resultados de estos estudios genéticos realizados por la Estación Biológica de Doñana supusieron una gran contribución para la conservación de la especie. Quedó científicamente demostrado que las poblaciones existentes de la subespecie Gypaetus barbatus barbatus en Pirineos y Asia central no mostraban diferencias relevantes ni en lo ecológico, ni morfológico, ni en cuanto a su hábitat o comportamiento. Por tanto, a los efectos de gestión, la mejor estrategia de conservación era considerar la subespecie como una única población. Con ello, se ponía de manifiesto la conveniencia de los programas de reintroducción y se validaba la forma de actuar desarrollada por el EEP.

El proyecto internacional de reintroducción, que se inició a principios de la década de los setenta del pasado siglo, está basado en la liberación y cría campestre de ejemplares nacidos en cautividad. En la actualidad, este proyecto cuenta con más de 160 ejemplares liberados. En 1985, su innovador sistema de cría en cautividad, orientado a la conservación, dio lugar a la creación de una red internacional de cría en cautividad de quebrantahuesos (Programa Europeo de Especies Amenazadas, EEP del Quebrantahuesos), red que hoy por hoy está conformada por 21 centros de ocho países distintos.

En 1996, la Consejería de Medio Ambiente firmó un convenio de colaboración con la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCBV en sus siglas en inglés), hoy refundida en la Fundación para la Conservación de los Buitres (VCF en sus siglas en inglés), para la cesión de ejemplares a Andalucía y se iniciaron negociaciones similares con los gobiernos de Aragón y Cataluña.

Una vez estudiada la condición taxonómica de la especie y dictaminada la potencialidad del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas para albergarla de nuevo, así como de otras posibles áreas de reintroducción con la creación de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, arrancaba oficialmente el programa de reintroducción, y lo hacía con la construcción en la Sierra de Cazorla del Centro de Cría “Guadalentín”.

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A principios del año 2000, la luz verde internacional para el inicio de las liberaciones en Andalucía sólo dependía de que se pudiera asegurar un nivel mínimo de mortalidad post-suelta para los ejemplares reintroducidos. Con este objetivo, en 2001, se realizaron unos estudios de viabilidad como posibles lugares de nidificación en ocho espacios naturales seleccionados según un modelo matemático diseñado por la Estación Biológica de Doñana. El 13 de mayo de 2006, ‘Tono’, ‘Faust’ y ‘Libertad’ se convirtieron en los tres primeros quebrantahuesos liberados en Andalucía.

Una población de quebrantahuesos, viable y autónoma a largo plazo en el sur de la península ibérica, permitiría restituir el flujo genético entre los quebrantahuesos pirenaicos y norteafricanos, contribuyendo, con ello, a la conservación global de la especie.

Las etapas del programa de reintroducción

El proyecto ha pasado por dos fases claras de ejecución: una desde las primeras liberaciones en el año 2006 hasta el año 2011, en el que tuvieron que suspenderse las sueltas por la alta incidencia de la mortalidad por veneno; y la otra, desde ese 2011 hasta la fecha.

Como se ha dicho, la mortalidad de los quebrantahuesos obligó a paralizar las sueltas. A raíz de esta situación la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía encargó a la EBD un estudio de viabilidad del proyecto y que escenarios podrían contemplarse desde una óptica demográfica para tratar de incrementar su viabilidad. En él se afirmaba que en aquellas condiciones la probabilidad de que el Proyecto de reintroducción fuera viable a largo plazo era reducida. Para ello era necesario eliminar o reducir sustancialmente (a menos de la mitad) las causas de muerte derivadas por la acción humana directa e indirecta (venenos y plumbismo). Ya en un escenario de esta naturaleza sería necesario también aumentar el número de aves que se liberan cada año para acrecentar la tasa de crecimiento anual y lograr cuanto antes un tamaño de población viable.

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La principal causa de extinción del quebrantahuesos ha sido la presión humana, directa o indirecta. Así, factores como la utilización de cebos envenenados, el furtivismo o el expolio de nidos han sido tradicionalmente las principales causas que han provocado la situación actual de la especie. En la actualidad, el principal problema de conservación de la especie radica en la falta de conexión entre las distintas poblaciones existentes.

Tras suspender las sueltas, la Junta puso en marcha un “Plan de Refuerzo de actuaciones para la erradicación del uso de venenos en el Parque Natural de la Sierra de Castril y en las vecinas sierras de La Cabrilla y del Pozo (P.N. de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas)” dado que la repetición de los lamentables episodios de muertes de ejemplares de quebrantahuesos en el Parque Natural de la Sierra de Castril evidenciaban que el uso ilegal del veneno como método de control de depredadores en esta sierra alcanzaba unas dimensiones mayores de las que se podían presuponer cuando se inició el Proyecto de Reintroducción.

Los esperanzadores resultados respecto de la disminución del uso de venenos en el área de trabajo hizo que en 2012 se reiniciara la liberación de quebrantahuesos tanto en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas como en el Parque Natural Sierra de Castril. Este trabajo basado en un incremento de las actuaciones preventivas con perros especializados y la participación activa de Agentes de Medio Ambiente y Guardias Civiles del Seprona, de forma coordinada, y con la participación activa de la población local y los ganaderos y cazadores han hecho posible que hasta ahora no se haya producido ninguna otro caso de envenenamiento conocido en esta zona.

Resultados del programa

Desde 2006 hasta 2018, se han liberado 53 quebrantahuesos, a los que hay que sumar cinco nacidos en libertad de las dos parejas territoriales que se han consolidado hasta la fecha. Hay que decir que la mortalidad total del proyecto es del 27,58%, de ella la provocada por el veneno oscila entre el 12,06% y el 17,24% dependiendo de los que han dado positivo o los que pueden suponerse.

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Cuidados de los pollos en el Centro de Cría Guadalentín. Fotografía: Héctor Garrido

En este aspecto pueden diferenciarse dos períodos claramente, uno comprendido entre el años 2006-2011 y otro del 2012-2018. En el año 2011 se decidió paralizar las sueltas por la alta mortalidad del proyecto que ascendía a un 47,36% que era explicada por el veneno entre un 21,05 y un 36,84%. Tras la puesta en marcha del plan de refuerzo contra el veneno en Castril, volvieron las sueltas al año siguiente. En el segundo período la mortalidad total ha sido del 15,90%, y la aportación del veneno ha bajado al 6,81%. Estos datos han sido gracias al trabajo realizado por la Estrategia Andaluza de lucha contra el veneno.

A pesar de todos los problemas descritos derivados de la tasa de mortalidad no natural a la que se enfrenta, la población, aunque de forma incipiente, se va asentando como reproductora en la región. En el año 2015 la primera pareja reproductora formada por ejemplares liberados (Tono y Bilmunda) consiguieron criar un pollo. En 2017, de nuevo en el territorio de cría de la misma pareja voló otro joven del año, al que se sumó otro más procedente de una segunda pareja reproductora formada por Hortelano y Marchena. A final de 2018 ambas parejas se encontraban en pleno proceso de construcción de nidos nuevos.

Además de estas, hay otras dos parejas en formación. Se trata de Encina y Sansón, a los que desde el mes de agosto de 2017 se les ha observado en numerosas ocasiones volando juntos y compartiendo dormidero y que en la presente temporada reproductora han puesto un huevo; y de Estela y Guadalquivir, ambos nacidos en 2013, que comparten dormidero y actividades y es probable que también lleguen a construir nido.

El Proyecto de Reintroducción nació en Andalucía con el objetivo final de establecer una población de quebrantahuesos viable y autónoma a largo plazo. Diseñado con un enfoque multidisciplinar, el proyecto de reintroducción es un meta-proyecto que cuenta con la participación de diversas entidades con probada experiencia en el manejo y estudio de la especie: la Fundación para la Conservación de los Buitres (Vulture Conservation Foundation) como coordinadora del programa europeo de cría del quebrantahuesos, la Fundación Gypaetus como gestora del Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla, la Estación Biológica de Doñana como asesora científica y la Agencia de Medio Ambiente y Agua como organización encargada de su ejecución, actualmente enmarcada bajo la dirección del Plan de Recuperación y Conservación de aves necrófagas de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.

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