Un modelo llamado Guadiamar

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El Corredor Verde del Guadiamar es  uno de los mejores ejemplos de restauración ambiental de zonas contaminadas emprendidos en todo el mundo y un modelo de intervención imitado para la recuperación de otros enclaves que han sufrido accidentes medioambientales en Europa, como fue el caso de la cuenca del Danubio, que en el año 2010 se vio afectada por un vertido de cianuro.

Las actuaciones que se llevaron a cabo sobre la ribera consiguieron recuperar para todos los ciudadanos un espacio de gran valor ambiental en el entorno del área metropolitana de Sevilla.

Regeneración pgen con rio001

Tras la limpieza de los lodos, el objetivo principal que se marcó fue devolverle al Guadiamar sus condiciones ambientales primigenias. El proyecto de restauración se concentró en la recuperación de los procesos y funciones ecológicas de la cuenca, así como en la restitución de su carácter forestal y público.

El reto ambiental fue también, y esto hay que subrayarlo, un compromiso compartido por la población y por todas las Administraciones. La labor de voluntarios y vecinos fue esencial para salvar a gran parte de la fauna de la zona. Miles de huevos y pollos recién nacidos de especies tan significativas como garzas imperiales, aguiluchos laguneros, cercetas pardillas (en peligro de extinción), avocetas, cigüeñuelas, patos reales, porrones comunes o ánades frisos fueron rescatados gracias a la colaboración desinteresada de cientos personas.

Desde 2007 asociaciones de protección del medio ambiente y culturales de la zona participan en el programa ambiental Andarrios para la evaluación, la conservación y mejora de este ecosistema fluvial.

reforestacion voluntarios con planta niños027

En la evolución positiva del territorio se revelaron decisivas las intervenciones de revegetación que se realizaron. Unos trabajos en los que se llegaron a plantar 1,7 millones de árboles y arbustos correspondientes a once especies representativas de diferentes hábitats, desde el monte mediterráneo al bosque de ribera, pasando por los ecosistemas marismeños.

El espacio se constituyó en un auténtico laboratorio de regeneración natural, tanto por la descontaminación como por el restablecimiento de unas condiciones ecológicas incluso mejores que las que tenía antes del suceso.

En la fauna, además de la piscícola y de las aves, destaca la rápida recolonización del territorio que se produjo por especies como la nutria, la rana común, el conejo y la liebre. La renaturalización de enclaves próximos a Doñana también ha tenido su incidencia positiva para especies exclusivas de Andalucía y en peligro de extinción como el lince ibérico.

Regeneración pgen arboles003

Investigación

Toda la intervención, desde los proyectos de restauración hasta los de seguimiento, se apoyó en una intensa labor de investigación. En pocas cuencas europeas se ha generado tanta información científica, concretada en tres grandes programas de investigación interdisciplinar: PICOVER (Plan de Investigación del Corredor Verde del Guadiamar) I y II y SECOVER (Seguimiento del Corredor Verde del Guadiamar). Estas iniciativas contaron con participación de 300 científicos y técnicos de todo el país, las universidades andaluzas y los principales centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, así como de otras comunidades autónomas.

Paisaje protegido de la Red Natura 2000

El seguimiento realizado en la zona, con el análisis de los principales indicadores de la calidad ambiental y del medio físico, ha puesto de manifiesto la recuperación efectiva del territorio afectado y su área de influencia, con rápidos procesos de recolonización de la fauna, recuperación de la vegetación y restablecimiento de la calidad de las aguas del río, especialmente en el tramo entre Aznalcázar y el Vado del Quema.

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En 2003 el corredor del Guadiamar fue declarado como “paisaje protegido” por sus valores estéticos, culturales y medioambientales. Una figura de protección inédita en Andalucía hasta ese momento. Desde 2006, el Corredor Verde del Guadiamar forma parte de la Red Natura 2000, en la que están incluidos los espacios más importantes para la conservación de las especies y los hábitats naturales de la Unión Europea, sirviendo como pasillo de conexión para la flora y la fauna entre Sierra Morena y Doñana. 

Un carril cicloturístico de más de 70 kilómetros permite recorrer los tramos medio y bajo del río Guadiamar y conocer la diversidad de hábitats que alberga. Además de este sendero, el Paisaje Protegido Corredor Verde del Guadiamar cuenta con otros equipamientos de uso público como el centro de visitantes Guadiamar y el jardín botánico El Buitrago.

 

 

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