El legado del nombre

Caracol observando la bajada al nido

Caracol observando la bajada al nido de su homónimo alado

Elegir un nombre no es cuestión baladí. Nominar es un proceso lleno de significación social y de connotaciones simbólicas que llevan implícitas toda una serie de relaciones culturales y familiares que nos ponen en contacto con el entorno en el que nos movemos: el legado del nombre.

Este legado es el que han recibido dos jóvenes quebrantahuesos, Ferguson y Caracol. Una herencia nominal que los vincula a dos personas excepcionales: James Ferguson-Lees y Manolo Caracol.

 

Manolo Caracol es un pastor auténtico de la sierra de Castril, de los que aún se confecciona sus esparteñas de manera artesanal, muy formal y honrado. Es muy respetado en el mundo ganadero de la sierra. Fuma tabaco verde, que él cultiva, y ha sabido liderar a la asociación ganadera para que desaparezca el veneno en esa sierra en apoyo al plan de reintroducción del quebrantahuesos.

 

James Ferguson-Lees nos dejó el pasado enero. Era ornitólogo, uno de los componentes de una de las primeras expediciones científicas que se hicieron a las marismas del Guadalquivir que marcaron “la era dorada” de Doñana, y que fueron decisivas para su declaración como Parque Nacional en 1969. En el año 1959 se desplazó a Cazorla invitado por Tono Valverde y Antonio Cano para conocer los quebrantahuesos en esa sierra. Fruto de aquella expedición fue la publicación en la prestigiosa revista Britsh Birds de “Studies of less familiar birds”, dedicado al quebrantahuesos, y en el que aparecen unas fotografias realizadas por Antonio Cano de un valor incalculable, dadas los medios existentes.

Dos personalidades, dos vidas distintas, pero igual de trascendentes y apreciadas. Manolo es pastor, vive en Castril. James era científico, por siempre ligado a Doñana. Ambos apasionados de Cazorla y los quebrantahuesos.

(Casi) Todos los nombres

No tenemos la capacidad de José, aquel funcionario meticuloso de la Conservaduría del Registro Civil que dibujó Saramago, para apuntar aquí el listado de todos los nombres de quebrantahuesos que conocemos, pero valgan estos pocos más, los de algunos de los que se han liberado este año, para completar un poco la relación:

“Bedmar”. Hace mención al municipio jienense. Este nombre fue elegido para intentar modificar la conducta algunas personas que colocan veneno en la comarca de Sierra Mágina donde murieron envenenados dos quebrantahuesos en el año 2016.

“Heli”. Su nombre se debe a Heli Dungler, fundador de la organización para el bienestar animal “Four Paws”. Esta organización patrocina el área de recuperación y rehabilitación del Richard Faust Zentrum (RFZ) de Austria.

“Tormenta”. El nombre de esta hembra, que nació en el zoo de Chomutov de la República Checa, fue elegido por los alumnos del Colegio Público Nuestra Sª del Rosario de Castril, algo lógico si conocemos cómo se las gasta el tiempo por aquellas serranías.

“Cleo”, el quebrantahuesos que se partió el ala (contaremos su historia en otro artículo). Lleva este nombre en homenaje a una perra recientemente fallecida que pertenecía a la unidad canina de lucha contra el veneno. Cleo, era un pastor alemán hembra con unas características especiales. Su habilidad la convirtió en uno de los componentes del equipo de la estrategia de lucha contra el veneno que más quebrantahuesos ha salvado.

“Marique”. Es una de las últimas hembras de quebrantahuesos que se ha liberado. Debe su nombre al poeta Jorge Manrique.

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