Flamencos entre dos aguas

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Colonia de flamencos de Fuente de Piedra. Mayo de 2017. Fotografía: Manuel Rendón

Unos ciento cincuenta kilómetros es la longitud que separa a la laguna de Fuente de Piedra de Doñana. Esa misma longitud es la que recorren regularmente los flamencos que anidan en la reserva natural malagueña para alimentarse. Y quien dice Doñana, dice otros humedales situados a una distacia similar, como las marismas del Odiel o las salinas de cabo de Gata. El caso es que, desde esta laguna, los ejemplares adultos vuelan durante la noche hacia otros espacios húmedos en busca del sustento para sus pollos y para ellos mismos. En este sentido, el programa de anillamiento es fundamental para conocer estos desplazamientos.

La razón de este comportamiento está en la estrategia de reproducción de esta ave colonial, que para nidificar requiere de un nivel de agua suficiente en el humedal donde se establece la colonia de cría, lo que le garantiza seguridad para tener éxito y disponibilidad de alimento en los humedales situados en un radio de unos docientos kilómetros de la colonia.

Esta estrategia pone de manifiesto la interconexión que existe entre los humedales andaluces en los procesos biológicos. El caso de Fuente de Piedra y las marismas onubenses refleja como pocos este vínculo, de forma que, si bien el nivel de agua de la laguna de Fuente de Piedra determina que los flamencos nidifiquen o no en este humedal, el número de parejas y pollos viene condicionado cada año por la situación hídrica de las marismas del Guadalquivir, pues de ellas depende, en gran parte, que dispongan del alimento suficiente antes de iniciar la reproducción y después del nacimiento de los pollos.

A los pocos días de la eclosión de los huevos, los adultos dejan a su progenie en guarderías para ir en busca de los alimentos que les permitirán criar a sus polluelos y mantenerse ellos mismos. En sus desplazamientos, los flamencos pueden recorrer cientos de kilómetros.

Este año, por ejemplo, a pesar de que el año hidrológico está siendo muy seco en Fuente de Piedra, pues tan solo se han recogido unos 265,3 mm de agua cuando la media es de 435.5 mm, se han contabilizado en Fuente de Piedra unas 19.000 parejas. Sin embargo, en las marismas del Guadalquivir las condiciones han sido muy distintas. Por un lado, este año las precipitaciones han sido muy elevadas (de septiembre a enero se ha recogido una media de 358,8 mm) y, por otro, se han restaurado entradas de agua a la marisma (finca Caracoles). Como consecuencia de todo ello, la marisma presentaba en enero una excelente situación hídrica lo que dio pie a una gran abundancia de aves acuáticas en invernada, y entre ellas 51.455 flamencos.

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Pasados unos días después de la eclosión de los huevos, los adultos dejan a sus polluelos en las guarderías de la colonia para ir en busca de alimentos para su progenie y para ellos mismos. En sus desplazamientos nocturnos pueden recorrer cientos de kilómetros. Fotografía: Manuel Rendón

 

He aquí el nexo: el buen estado de la marismas del Guadalquivir, en invierno y comienzos de primavera, determinó que los flamencos adquiriesen una óptima condición y se desplazasen a su zona de nidificación, la Reserva Natural Laguna de Fuente de Piedra, para evaluar si había condiciones para criar. Y las había, porque en marzo la laguna tenía unos 32 cm de profundidad, lo que fue suficiente para el establecimiento de una colonia de cría. Posteriormente, el nivel de agua fue descendiendo poco a poco, pasando de los 38-28 cm a quedarse prácticamente sin agua, apenas 1 cm, pero esto no impidió que por el mes de mayo esas 19.000 parejas de flamencos de las que hemos hablado estuvieran criando y, lo mejor, que para finales de junio han nacido unos 8.000 pollos.

Y es que resulta que para los flamencos la nidificación en las marismas es bastante azarosa debido, principalmente, a los depredadores. Esta temporada, sin ir más lejos,  los intentos de nidificación de los flamencos en Doñana, tres en concreto, han fracasado. En el primero de ellos, 3000 parejas que se instalaron a mediados de abril, abandonaron las puestas a finales del mes y optaron por desplazarse a Fuente de Piedra para criar. Posteriormente, 2.000 nuevas parejas volvieron a probar en otra zona de la marisma, pero también abandonaron a principios de mayo. La última tentativa la protagonizaron las 700 parejas que se instalaron el pasado 22 de mayo. Y es que la multitud de interacciones que se producen tanto en Doñana como en cualquier otro espacio natural a veces es realmente compleja.

En síntesis, lo que cabe destacar es que la buena situación hídrica de las marismas han permitido que 19.000 parejas de flamencos estén criando en Fuente de Piedra cuando la laguna se ha secado por las escasa precipitaciones registradas este año en la zona.

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