El decaimiento de las repoblaciones forestales en Andalucía. El caso de la sierra de Baza

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Estado de la masa en otoño de 2016

Desde hace algunos años, los técnicos de equilibrios biológicos de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio vienen observando la presencia de árboles con descortezamientos y exudaciones de resina en varias localizaciones de la provincia de Granada. En febrero de 2014, en una visita a la zona de El Robledal, en el término municipal de Alhama de Granada, se pudo localizar bajo la corteza de algunos pies un gran número de hembras de cochinilla corticícola (Matsucoccus feytaudi). A raíz de este descubrimiento la Red de Alerta Fitosanitaria (RED FIFO) inició una revisión de las situaciones similares presentes en Granada y posteriormente en Almería y Jaén. Se localizaron varias zonas con árboles con síntomas compatibles con el insecto y grupos de ninfas situadas en las grietas de la corteza, en masas de Albuñuelas, Soportújar, comarca de El Marquesado y pinares de la Sierra de Baza.

En los últimos dos años se han sucedido las visitas en la zona de Caniles encaminadas al seguimiento del estado de la masa. Durante 2014 y 2015 se observó un debilitamiento de pies dispersos y la muerte de ejemplares aislados, pero fue a finales de mayo de 2016 cuando apareció una gran superficie de pinar, concretamente en el collado de los Frailes, dentro del Parque Natural de Sierra de Baza, con una mortandad masiva de pino resinero o negral (Pinus pinaster ) de manera súbita. Otras especies presentes en la zona, como el pino carrasco (Pinus halepensis) y la encina (Quercus ilex), se observan debilitadas, pero sin aparente riesgo de muerte inminente de forma masiva.

Actualmente, se está evaluando la superficie afectada. Una primera aproximación, realizada por Agentes de Medio Ambiente de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales el 14 de octubre pasado, utilizando una metodología similar a la que determina el perímetro de áreas incendiadas (levantamiento del perímetro mediante el uso de GPS sobrevolando la zona afectada), calcula la superficie afectada en más de 2.000 hectáreas.

El origen de los pinares del P. N. de Sierra de Baza

Esta área corresponde a repoblaciones realizadas en las décadas de los años sesenta con el objetivo principal de generar una cubierta vegetal protectora frente a la erosión en un entorno frágil que había sido objeto de un uso intensivo en las décadas anteriores. Conforme se fueron desarrollando, estas repoblaciones fueron sumando beneficios sociales y ambientales como su relevancia paisajística, su función de nicho de biodiversidad o su capacidad de absorción de carbono atmosférico. En algunas zonas, el desarrollo del dosel arbóreo ha permitido el establecimiento de encinas y otras especies que permitirán en el futuro tener un paisaje vegetal más diverso y rico, plenamente adaptado a las condiciones bioclimáticas de la sierra de Baza.

El criterio seguido para la elección de especies de esas repoblaciones incluyó variables edáficas y topográficas, por lo que en las sierras que componen el parque natural es posible encontrar distintas especies de pinos en función de la localización. El pino negral, en concreto, fue implantado en altitudes intermedias (800 – 1.750 m), situado por encima del pino carrasco y por debajo del pino silvestre (Pinus sylvestris). También se tuvieron en cuenta los datos climáticos (precipitaciones y temperaturas) de la serie histórica que se disponía en el momento, correspondiente a los años 1940-1970.

Las repoblaciones fueron realizadas con una densidad elevada (por encima de 2.000 pies/ha). El desarrollo inicial fue exitoso, si bien con el paso del tiempo se han puesto de manifiesto situaciones de desequilibrio puntual achacables a factores como la competencia por alta densidad, la incidencia de agentes biológicos nocivos, la falta de adaptación de las especies de pinos en algunas de las localidades o los efectos de episodios de sequía prolongada en el tiempo. Estos desequilibrios no son exclusivos de esta área, de hecho en distintas partes del mundo se han identificado fenómenos de decaimiento forestal que está siendo objeto de la atención científica, con frecuencia enmarcados en los efectos del cambio climático.

Desde los años del establecimiento de la repoblación se ha constatado la muerte paulatina de ejemplares de pino resinero, lo que ha demostrado posibles problemas de adaptación a las condiciones climáticas y edafológicas locales. Este tipo de mortandad, sin embargo, no ha sido generalizada. Por otra parte, en otras localidades de Andalucía, y en el conjunto de España, esta especie también presenta un estancamiento en el crecimiento y dificultades de vegetación, asociados o no a la presencia de plagas y enfermedades.

Otros episodios de decaimiento en la zona

En la zona de estudio se han constatado episodios previos de muerte masiva de arbolado. Es de destacar el episodio de decaimiento que afectó a los pinares de repoblación de pino silvestre (Pinus sylvestris) y pino salgareño (Pinus nigra) de la sierra de los Filabres y, en menor medida, de la sierra de Baza, a principios de siglo, comenzando en 2001. En este episodio no se identificó ningún agente biológico como principal desencadenante (plaga o enfermedad), relacionándose el decaimiento con la incidencia de fenómenos climáticos como la mayor severidad de los episodios de sequía, la reducción de las precipitaciones primaverales y el incremento de las temperaturas, que actúan sobre unas formaciones vegetales procedentes de repoblación cuyas especies están próximas a su límite de distribución y que presentan una estructura poco adecuada (elevada densidad y, por tanto, excesiva competencia por los recursos hídricos). Fruto de este episodio y de otros similares, se han realizado estudios sobre los factores que intervienen en los procesos de decaimiento de las especies de pinos mediterráneos y las recomendaciones de manejo para reducir los daños, investigaciones que muestran que estos fenómenos suelen ser provocados por múltiples factores.

La situación actual es distinta en grado e intensidad, se trata de una muerte generalizada de pies de pino resinero. La distribución observada de los daños es completamente homogénea en toda la superficie, distinguiéndose muy pocas zonas con grupos significativos de pinos resineros sanos. Es una zona amplia, de relieve ondulado, sin orientación predominante y situada a una altitud comprendida entre los 800 y los 1.600 m, que ha contado con precipitaciones escasas e irregularmente distribuidas en los últimos años.

La cochinilla corticícola

Desde el punto de vista de la sanidad forestal se han llevado a cabo muestreos de campo, en los que se ha detectado la presencia de cochinilla corticícola (Matsucoccus feytaudi), un insecto de muy pequeño tamaño (en torno a 1 mm) que sólo afecta al pino resinero succionando su savia. Su saliva produce cambios en los tejidos conductores de la savia, favoreciendo la formación y excreción de resina. Este daño origina el debilitamiento del árbol pudiendo llegar a matarlo, tal y como se ha documentado en otros lugares (casos constatados en Italia, Francia, Comunidad Valenciana, entre otras). La principal evidencia de su presencia es un descortezado muy característico. Como el insecto es tan pequeño, es de muy difícil localización por lo que ha pasado históricamente desapercibido por el escaso daño producido hasta el momento en el sur de España.

Por lo que se conoce, esta cochinilla se considera nativa en el área de distribución del pino resinero en España. Sin embargo, en las últimas décadas se ha identificado (aunque con ciertas dudas) como el agente desencadenante de grandes mortandades de Pinus pinaster en Europa, como el episodio que afectó a 120.000 ha en Francia entre 1960 y 1970. Aunque en los últimos años se ha aumentado el conocimiento sobre su ciclo biológico, por estudios llevados a cabo en la Comunidad Valenciana, la causa o causas que provocan su manifestación como plaga y su influencia en el proceso de debilitamiento resultan todavía desconocidas, aunque se supone que el estado de decaimiento del arbolado (derivado a la influencia de factores como el origen genético, la elevada competencia, la situación de sequía, etc.) actúa como desencadenante de sus explosiones poblacionales. No se conocen parasitoides, aunque sí se han detectado algunos predadores naturales. Desde 1990 se cuenta con la feromona sintética que es utilizada para estudios de seguimiento de sus poblaciones.

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Daños del Matsucoccus

En la zona afectada también se ha constatado la presencia de otros insectos perforadores como los coleópteros Tomicus minor, tomicos destruens y Orthotomicus erosus, pero a pesar de que su presencia es apreciable en algunos árboles en pie, tienen mucha menos incidencia que Matsucoccus y probablemente sólo han aprovechado la debilidad de la masa forestal para su difusión.

Durante los meses posteriores han ido apareciendo nuevos focos de arbolado muerto y moribundo por el conjunto que forman las sierras de Baza y Filabres. También se han detectado ejemplares de pino resinero afectados por la cochinilla Matsucoccus feytaudi en la comarca de El Marquesado (Granada). Asimismo se han encontrado situaciones similares en otras zonas de Granada y Almería y más recientemente Jaén y Córdoba; todas ellas de extensión más reducida que la de Caniles en el Parque Natural de la Sierra de Baza.

El decaimiento en el contexto del cambio global

La muerte de arbolado que afecta a la sierra de Baza no es un hecho aislado. Conviene circunscribirlo dentro del marco de episodios de decaimiento forestal que están afectando desde hace décadas a diferentes localidades del planeta. En nuestro país se han producido episodios de decaimiento en distintos lugares. En otras localidades de Andalucía se han producido fenómenos similares y contamos con una gran superficie de pinares de repoblación que puede ser propensa a ello. En consecuencia, aunque sean las formaciones forestales del Parque Natural de la Sierra de Baza las que demanden nuestra atención particular, es aconsejable incorporar una perspectiva regional en el enfoque de soluciones propuestas y una actitud de colaboración y coordinación con otras zonas afectadas por decaimiento de arbolado forestal.

Dada la tendencia general hacia una situación climática cada vez más seca y cálida, es preciso establecer estrategias de gestión forestal adaptativa. Cobra especial importancia la evaluación del potencial de naturalización de estos pinares estudiando la regeneración natural existente, la distancia a fuente semilleros cercabas o la existencia de vegetación instalada que permita la recuperación de la vegetación. También es necesario estudiar el papel de las poblaciones de herbívoros (especialmente los ciervos) en los procesos de restauración de la vegetación (natural o apoyada).

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Estado de la masa en otoño de 2016

Abordando propuestas concretas de actuación: constitución de un grupo de trabajo sobre el decaimiento de las repoblaciones de pinar

El 18 de octubre de 2016 se celebró una reunión en la Delegación Territorial de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Granada para abordar este problema. Fruto de esta reunión, el Director General de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos y la Delegada Territorial propusieron la creación de un grupo de trabajo para abordar la problemática del decaimiento de las repoblaciones de pinar cuyo objetivo fuera estudiar y formular propuestas concretas de actuación. El grupo está constituido por técnicos y especialistas de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y de las Universidades de Granada y Córdoba.

Primer informe del grupo de trabajo:

  • ¿Qué conocemos?

Si bien el pino resinero es un árbol de temperamento robusto y con capacidad para vegetar en condiciones de clima mediterráneo y suelos poco desarrollados, requiere de unas condiciones mínimas de humedad y temperatura para su desarrollo que no se han visto satisfechas en los últimos años en los que continúa la tendencia al acrecentamiento de las temperaturas y al descenso de la pluviometría (especialmente las lluvias primaverales). Para su óptimo desarrollo necesita, además, unos suelos con cierta profundidad, ausentes en las áreas afectadas. Conforme el árbol se desarrolla y sus necesidades crecen, se va debilitando progresivamente al no poder profundizar en el suelo y no verse cubiertas sus necesidades hasta que acaba colapsando. Si a este hecho se une la disminución de la precipitación y el incremento del periodo seco, todo desemboca en un arbolado debilitado y con pocas capacidades de defenderse ante situaciones de estrés o el ataque de plagas o enfermedades que actúan como factores desencadenantes de una elevada mortalidad. En el caso de formaciones vegetales procedentes de repoblaciones, esta situación se ha visto agravada por la gran densidad de las masas y el exceso de competencia entre los árboles.

Los procesos de mortandad de coníferas mediterráneas se han justificado por un progresivo debilitamiento del arbolado como consecuencia de la incidencia de distintos factores cuyo grado de participación es preciso evaluar: la variación de las condiciones climáticas (episodios sucesivos de inviernos cálidos y veranos muy secos y con temperaturas superiores a las medidas históricas), la mayor necesidad hídrica de una masa más madura, de elevada densidad y las condiciones edáficas restrictivas. Es una situación que parece ajustarse a la hipótesis de un decaimiento secuencial basado en múltiples factores. Por un lado, los factores de predisposición exponen a los árboles a una situación de estrés prolongada (suelos superficiales, elevadas densidades de arbolado, procedencia genética, orientaciones de solana), que aumentan la susceptibilidad frente a factores incitantes (sequías prolongadas, mayores temperaturas estivales) y, que finalmente, dan pie a la entrada de factores ejecutores (sequías extremas, insectos o enfermedades). La cochinilla Matsucoccus ha podido encontrar un medio óptimo para su expansión exponencial, actuando como un agente biótico implicado en el proceso de decaimiento. Otras especies de escarabajos perforadores que habitan en la zona como Tomicus destruens, T. minor y Orthotomicus erosus están pudiendo actuar igualmente como los últimos responsables de la muerte del arbolado.

Las poblaciones de estos insectos pueden derivar en plagas generalizándose a zonas limítrofes y ampliando rápidamente la extensión y gravedad de los daños. La existencia de una masa con altos porcentajes de mortalidad, o de otras en diferentes grados de decaimiento, suponen un riesgo para el resto de las masas de pinos resinero y de otras especies de coníferas, entre ellas algunas de alto valor ambiental como las masas naturales de pino silvestre de la sierra de Baza (Hábitat de Interés Comunitario 9530, Pinares sudmediterráneos de Pinus nigra endémicos). Esta situación de debilitamiento supone, por otro lado, un grave riesgo para la aparición de Monochamus galloprovincialis, insecto vector que transmite el nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus), organismo de cuarentena que supone la mayor amenaza de los pinares europeos y que, actualmente, solo se encuentra en Portugal. Afortunadamente los resultados de los análisis realizados hasta la fecha descartan la presencia de este organismo.

Es obligado, por ello, llevar a cabo un conjunto de medidas orientadas a conocer todos los agentes implicados para poder prever la posible evolución de sus poblaciones y establecer medidas adicionales de control en caso necesario.

El episodio hay que situarlo igualmente en el contexto del cambio global. La respuesta debe basarse en el paradigma del la gestión adaptativa sobre las masas forestales para hacer frente a su decaimiento por la conjunción de varios factores bióticos y abióticos, dotándolas de mayor resiliencia (capacidad de respuesta) para los previsibles eventos futuros.

La superficie afectada por el decaimiento aumenta el riesgo de incidencia de incendios forestales en la zona. Ha aumentado el combustible vegetal propenso a arder, tanto el combustible fino (hojas) como el medio y grueso (ramas y troncos). Es preciso llevar a cabo una gestión y estudios concretos que tenga en cuenta este riesgo.

La muerte súbita de una superficie tan elevada de hectáreas genera preocupación e, incluso, alarma social. Con los pinos se ha muerto el paisaje, lo que nos sitúa ante un presente más triste y nos enfrenta a una situación de incertidumbre sobre el futuro. Hay que incorporar esta vertiente de dolor social sobre el paisaje y promover una respuesta basada en compartir la información y las propuestas de intervención.

  • ¿Qué necesitamos saber? ¿En qué estamos trabajando?

A. – Cuantificar y situar geográficamente la superficie afectada por el decaimiento. La cartografía de daños se llevará a cabo mediante visitas de campo y la explotación de imágenes satélite y aerotransportadas que permitan el seguimiento de parámetros biofísicos a partir de la puesta a punto del modelo de daños (Universidad de Córdoba).

B.- Identificar la contribución de los distintos factores ambientales y selvícolas que han podido desencadenar este episodio de mortandad, determinando en concreto las causas que han podido causar la explosión poblacional de Matsucoccus feytadui de este verano. El estudio de parámetros climáticos, edafólogicos y otras variables ecológicas se llevará a cabo mediante el estudio de información de partida, la toma de muestras en árboles y la explotación de imágenes satélite que permitan un seguimiento temporal de las variables (Red de Información Ambiental, Universidad de Córdoba, Universidad de Granada).

C.- Estudio de detalle de la zona afectada por el episodio de decaimiento. Como resultado, se dividirá el área en rodales según criterios como las características del medio físico (pendiente, tipo de suelo, orientación), el grado de afección de la masa de pinar y de la potencialidad de regeneración natural. Este estudio de detalle permitirá establecer propuestas para la planificación de actuaciones en la zona afectada, tanto de corta como de restauración. De manera urgente se abordará el estudio de riesgo de incendio para proponer medidas preventivas. (Servicio de Restauración del Medio Natural – Centro Operativo Regional y Provincial – AMAYA).

D.- Conocer mejor las características de la cochinilla Matsucoccus feytadui en especial su capacidad de dispersión real (temporal y espacialmente) y su comportamiento demográfico. Mejorar el conocimiento sobre la distribución y el ciclo biológico de la cochinilla Matsucoccus feytadui a través de la instalación de trampas de feromonas u otros medios de seguimiento de plagas. También es posible controlar los agentes nocivos secundarios que muchas veces son los que producen la muerte del arbolado (como los perforadores). Una de las dudas que hay que resolver es si se hubiera producido el mismo proceso de decaimiento sin la intervención de esta cochinilla-. Servicio de Gestión Forestal Sostenible – Equilibrios Biológicos.

E.- Monitoreo de perforadores (escolítidos) y de otras posibles plagas y enfermedades (cóccidos, pulgones, cerambícidos, etc) mediante trampeo en la zona afectada y en áreas colindantes. Determinación de las especies presentes y su abundancia relativa para evaluar la necesidad de actuaciones específicas. Servicio de Gestión Forestal Sostenible – Equilibrios Biológicos.

F.- Toma de muestras de acuerdo con el protocolo de detección del nematodo de la madera del pino. Para hacer el seguimiento de la incidencia de esta posible plaga. Servicio de Gestión Forestal Sostenible – Equilibrios Biológicos.

G.- Plan de control de plagas. Sobre la base de los resultados de C, D, E y F. Servicio de Gestión Forestal Sostenible – Equilibrios Biológicos.

H.- Diseño de estudio experimental de actuaciones de gestión selvícola adaptativa y de restauración del área afectada en el que se contrasten diferentes alternativas. Se podrán comparar métodos como diversas intensidades de corta, corta frente a no corta; retirada de madera contra no retirada; astillado contra árboles caídos; repoblación frente a restauración natural; siembra contra plantación). Se propondrá una red de parcelas selvícolas y estudio de crecimiento de masas de P. pinaster en la sierra de Baza.

Este estudio debe ayudar a responder a la pregunta de qué hacer con el área afectada, a medio y largo plazo. Grupo de trabajo.

I.- Plan de actuaciones selvícolas. Diseño y ejecución de un plan de actuaciones selvícolas que reduzcan la competencia de los árboles. Los programas de claras (y en menor medida clareos, por la edad de la masa) deben adecuarse al estado actual (en particular la densidad inicial y las condiciones de estación), con el fin de reducir la posible incidencia de las plagas (reducir su capacidad de propagación), pero evitando problemas selvícolas indirectos (pérdida de estabilidad de la masa forestal por reducción brusca de la densidad). La programación se realizará tomando como base las ordenaciones existentes. Se valorarán los métodos e intensidades de corta, tanto en la zona en la que los árboles están secos como en las áreas con árboles decrépitos o debilitados que pueden constituir riesgos de extensión de plagas a zonas colindantes. También se valorarán las opciones de manejo de la madera a nivel de rodal (extracción vs no extracción, astillado, quemas, etc), prestando especial atención al control del transporte de madera, en su caso, tanto sin procesar (tronco) como procesada (biomasa parcial o totalmente procesada) para evitar la extensión de la plaga a zonas donde todavía no esté presente.

Se diseñará sobre la base del conocimiento disponible y los resultados H e I. Grupo de trabajo, Delegación Territorial de Granada – Dirección General de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos.

J.- Plan de restauración del área afectada. Diseño de un plan de restauración en base al mejor conocimiento disponible a y al conocimiento y experiencias adquiridos. Grupo de trabajo, Delegación Territorial de Granada – Dirección General de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos.

K.- Actuaciones de comunicación y divulgación. Exposición sin alarmismo sobre la situación, el conocimiento consolidado y los factores de incertidumbre. Acompañamiento a la toma de decisiones: demostración de trabajos selvícolas y otras prácticas de manejo. Planteamiento colectivo de las actuaciones de manejo y de restauración (Junta Rectora del Parque Natural de la Sierra de Baza, Consejo Provincial de Medio Ambiente). Grupo de trabajo.

Para cada una de las tareas se determinarán los recursos humanos y el material técnico necesario.

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2 Respuestas a “El decaimiento de las repoblaciones forestales en Andalucía. El caso de la sierra de Baza

  1. Los hábitat de nuestro entorno, incluido el de Baza tiene su origen en la mano del hombre, en este caso de los ingenieros forestales, en aquella época fue acertada la reforestación con determinadas especies, hoy en día , el cambio climático, provoca que esas especies no sean las mas adecuadas para estas altitudes. La evolución inducirá un nuevo paisaje en los próximos 50-100 años. El monte, el parque no se muere, evoluciona. Esto no será exclusivo de Sierra de Baza, sino de todo el planeta. Negarlo, es unirse a los negacionistas del cambio climático y ello no contribuirá a evitarlo.

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