La vida resurge tras el desastre: restauración forestal de Huesa y Quesada

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En julio del año pasado una de las zonas más frágiles de Andalucía, las sierras orientales de Jaén, fue pasto de las llamas. El fuego afectó a una gran superficie. Miles de hectáreas de pinar y matorral fueron afectadas en Quesada y Huesa en una zona cuyas condiciones naturales son muy limitantes: escasa pluviometría, gran insolación, elevadas pendientes y, de manera particular, suelos de margas y yesos.  Un año después, hemos visitado la zona para valorar su estado actual y plantear trabajos futuros.

 

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Vista aérea de la zona afectada. Se distingue en color rojizo el cortafuego con retardante efectuado por los medios aéreos del Infoca

La actuación de los profesionales del operativo de extinción de incendios forestales evitó que el desastre fuera a más, pero el paisaje que dejó el fuego era desolador.  Solo quedaba un camino: ponerse manos a la obra para recuperar la zona lo antes posible.

Tras el incendio, se llevaron a cabo actuaciones urgentes con el objetivo de reducir el riesgo de erosión derivado de la pérdida de la cubierta vegetal que proporcionaba el pinar que ardió. Se actuó apeando los pies y formando con los troncos fajinas que actúan como barrera para la erosión y permiten la acumulación de agua para el establecimiento de la regeneración. También se instalaron estructuras de contención en los barrancos para evitar la erosión remontante en cabecera; se reafirmaron los caminos y se hicieron otras actuaciones con primera respuesta a la catástrofe.

En la zona de actuación, la intervención ha tenido resultado: los pequeños diques, las albarradas y las fajinas de troncos han supuesto un freno a la escorrentía. Por su parte, la Naturaleza ha realizado su trabajo en estos meses y puede verse cómo las coscojas, las retamas y el esparto han rebrotado con fuerza; que pequeñas plántulas de romero y de jara blanca crecen sobre las margas blancas; e incluso, pese a que ha sido un año de escasas lluvias, cómo hay una incipiente regeneración de pinos carrascos. Han sido los primeros meses de la recuperación de un paisaje dañado que exige también nuestro acompañamiento y trabajo.

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Detalle de las fajinas

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Panorámica de la zona después de los trabajos

A lo largo de las siguientes semanas publicaremos nuevos artículos en los que mostraremos, paso a paso, cuáles fueron las fases y cómo se realizaron los trabajos de restauración. Os adjuntamos algunas imágenes de cómo renace el bosque.

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Pino carrasco de regeneración natural

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Especies rebrotadas de matorral noble

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Regeneración bajo arbolado verde

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Panorámica general de la zona

 

 

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