Jardín de jardines (VIII). Botánico Umbría de la Virgen

sierra maria

Llegar por primera vez al botánico de la Umbría genera la incertidumbre propia del que se encuentra en un sitio desconocido. ¿Qué puede haber en un lugar tan recóndito de Andalucía como éste? Nos encontramos a unos 1.400 metros de altitud, en la vertiente norte de la Sierra de María. Aquí nieva todos los inviernos, pero las plantas están mejor adaptadas que nosotros a sobrevivir en este entorno. Lo primero que percibe el visitante es que se encuentra en plena naturaleza, en un inesperado oasis de biodiversidad con más de 500 especies de plantas vivas.

El Parque Natural Sierra María-Los Vélez acoge en su vertiente norte al Jardín Botánico Umbría de la Virgen, situado al pie del pico más alto (La Burrica, 2.045 metros), y accediendo a las instalaciones desde el pueblo de María.

aerea jardin

Uno de los objetivos de ésta instalación (al igual que el del resto de jardines de la RED) es dar a conocer la rica y singular flora de esta parte de Andalucía, fomentando el conocimiento necesario para generar un sentimiento de respeto hacia ella, y que se muestra al visitante de forma cómoda y agradable, tanto al público general como al especializado, incluyendo adaptaciones a personas con limitaciones de movilidad.

entrada

Una vez que nos adentramos en el jardín, debemos saber que las colecciones se agrupan por ambientes, desde los más relacionados con el ser humano (huertos, ornamentales, cultivos de secano) hasta los más silvestres y desconocidos (roquedos, espinares, acerales), siempre dando a conocer la belleza, las adaptaciones más increíbles y las múltiples utilidades de las plantas. Entre medias se representan algunos de los ecosistemas más amenazados para la flora: humedales, estepas, saladares, aljezares, etc.

ornamentales

Si tenemos la suerte de llegar en la primavera del jardín (mayo y junio), nos encontraremos con un sinfín de plantas en pleno apogeo de floración. Nos llama la atención la zona de plantas ornamentales, con distintas formas y colores: setos, tapizantes, borduras, macizos. ¡¡Menuda variedad!!

nidales

¿Un cuadradito de color lila junto al nombre de algunas plantas? Enseguida nos damos cuenta que se trata de especies aromáticas. Junto a ellas tenemos un dispositivo curioso que nos ofrece la oportunidad de tocarlas y olerlas. Al hacerlo nos viene a la mente recuerdos muy curiosos, algunos de los cuales ya teníamos olvidados.

dispositivos etnobotanica

Las sorpresas se suceden pues de forma sencilla y amena se nos muestran los distintos usos y beneficios que ha venido ofreciéndonos el monte mediterráneo andaluz: ganadería tradicional, apicultura, extracción de resina, recolección de setas y madera, etc.

Llegamos al “Jardín de los Sentidos”. Aquí sí podemos tocar las plantas vivas y descubrir nuevas sensaciones: hojas pegajosas frente a lisas, suaves frente a pinchosas, fragantes frente a malolientes, una explosión de formas, colores, aromas, e incluso sabores. Aprovechamos unos bancos que hay aquí para sentarnos a asimilar tanta información.

Piorno Erinacea anthyllis

Luego pasamos por la media y la alta montaña. Aquí las plantas son muy curiosas ya que tienen forma de iglú, semiesférica. Según nos dicen, les sirven para soportar el viento, el frío y el peso de la nieve de las altas cumbres. Esto sí que es una buena adaptación a las duras condiciones ambientales, efectiva para unos seres vivos que no pueden moverse del sitio.

endemismos

Más adelante están las plantas de roquedos, todas muy pequeñas, pero algunas de ellas de gran belleza. Nos ha sorprendido ver dos endemismos exclusivos de estas sierras: Sideritis stachydioides y Centaurea mariana. Ambos están en plena floración y destacan por su color blanquecino.

El camino pavimentado se acaba pero el jardín sigue, convirtiéndose ahora en un jardín natural. Se trata de un amplio sector de más de 30 hectáreas que llaman “Jardín in situ”, y en el que se pueden hacer tres recorridos alternativos de diferente longitud y dificultad (con más de cuatro kilómetros en total y un desnivel de hasta 300 metros), atravesando en el silencio de la naturaleza distintas formaciones vegetales y abriendo la vista a magníficos paisajes conforme se asciende en altitud. El enclave es también un lugar ideal para el senderista que quiere disfrutar de un tranquilo paseo, a la vez que va identificando plantas difíciles de localizar en su medio silvestre.

caldera

En el camino de vuelta nos vamos a fijar más, pues creemos que nos hemos dejado algunas cosas sin ver lo suficientemente bien: huerto, plantas protegidas, zonas de estepa, saladares, blanquizares y aljezares. Al fondo me ha parecido ver una gran caldera donde se destilaba la esencia de las plantas aromáticas. ¡¡Vamos a verla!!

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